Fujimori reorientó la lucha antisubversiva con diversas medidas. Se usaron "jueces sin rostro" para sentenciar de manera sumaria y anónima, sin que los inculpados puedan identificar a los magistrados y tomar represalias; se intervino las universidades públicas (refugio de ideólogos y estrategas senderistas); y se apoyó a organizaciones civiles de autodefensa, como los ronderos.