Cuando los escritores relacionaban las acciones del ser humano con las relaciones instintivas animales, proponían que sus textos funcionaran como bestiarios sociales. Un bestiario es una colección de pequeñas descripciones sobre todo tipo de animales, reales o imaginarios, pájaros y cualquier otro, acompañado por una explicación moralizante. Una gran parte del encanto del bestiario se deriva del humor y la imaginación de las ilustraciones, pintadas parcialmente por placer pero justificadas como una herramienta didáctica. Lee el siguiente bestiario y detalla la forma como está escrito.
Al darse cuenta de que había puesto demasiado alto los frutos de un árbol predilecto, Dios no tuvo más remedio que alargar el cuello de la jirafa.
Cuadrúpedos de cabeza volátil, las jirafas quisieron ir por encima de su realidad corporal y entraron resueltamente al reino de los desproporcionados. Hubo que resolver para ellas algunos problemas biológicos que mas parecen ingeniería y de mecánica: un circuito nervioso de doce metros de largo; una sangre que se eleva contra la ley de la gravedad mediante un corazón que funciona como bomba de pozo profundo; y todavía, a esas alturas, una lengua eyéctil que va mas arriba, sobrepasando con veinte centímetros el alcance de los belfos para roer los pimpollos como una lima de acero.
Con todos sus derroches de técnica, que complican extraordinariamente su galope y sus amores, la jirafa representa mejor que nadie los devaneos del espíritu: busca en las alturas lo que otro encuentran al ras del suelo.
Pero como final mente tiene que inclinarse de ves en cuando para beber el agua común, se ve obligada a desarrollar su acrobacia al revés. Y se pone entonces al nivel de los burros.
Tomado de: https://teecuento.wordpress.com/2011/12/08/bestiario-de-juan-jose-arreola/