El tornado surge a partir de la base de una nube espiral cumulonimbo. Se extiende hasta abajo en forma de embudo. La parte inferior y más agresiva del tornado se suele denominar vórtice. A estos torbellinos les suele acompañar precipitaciones violentas de lluvia o granizo, relámpagos, rayos y la oscuridad propia de las nubes que lo sustentan.
En un principio, el embudo del tornado es una nube únicamente constituida por gotitas de agua en condensación, las cuales nacen en las bases de la nube madre y descienden hasta la superficie.
Un tornado es una columna rotativa de aire en movimiento violenta, peligrosa y destructiva que entra en contacto con la superficie de la tierra. La mayor parte de los tornados tienen velocidades de viento entre 64 km/h y 177 km/h.
Los daños producidos por un tornado son el resultado de varios factores como, la rápida rotación de sus vientos, la violencia de los impactos de los vehículos, edificios, y construcciones. La presión muy reducida del interior de su embudo, que provoca la explosión de las estructuras sobre las que se posa.
Los tornados más extremos se forman en los Estados Unidos, pero también en Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Reino Unido, México y en España.