Son las ocho de la mañana. Tú abres la puerta de la escuela. Tú no cierras la puerta. Tú nunca cierras la puerta. El señor Pereira te (me) dice: «¡Cierra la puerta!», pero tú no cierras la puerta. Tú caminas a tu (my) clase de Matemáticas. El señor Pereira cierra la puerta.