Había una vez un niño llamado Santiago que vivía en una finca bonita en el campo. Santiago tenía muchos animales en la finca, como conejos, cerdos, pavos, y gallinas. Él se levantaba temprano todas las mañanas para darles de comer y pasar tiempo con ellos. Las gallinas eran su favorito - tenía un gallo llamado Chiqui y dos gallinas, María y Pippín. Pippín se escapaba mucho, y Santiago tenía que correr para recogerla. Los conejos siempre tenían hambre. Les gustaba comer zanahorias y lechuga. Los cerdos, a diferencia, comían todo lo que veían. Dormían en los establos con las vacas, las ovejas, y el pavo Júpiter bajo la luna y las estrellas. Santiago quería que todos los animales tuvieran suficiente comida, agua y atención. Santiago vivía una vida emocionante.