El mercado de los sueños
Cada sábado, Mateo caminaba el pueblo hasta llegar al mercado. Ese día, llevaba una bolsa llena de naranjas intercambiarlas. Su abuela le había pedido miel preparar un remedio casero, y él sabía exactamente dónde encontrarla.
Mientras avanzaba los pasillos del mercado, vio a Clara, una vendedora de miel.
—¿Cuánto pides un frasco? —preguntó Mateo.
—Te lo cambio un kilo de naranjas —respondió Clara con una sonrisa.
Mateo aceptó el trato y entregó las naranjas. Luego, continuó caminando el mercado en busca de pan la cena. Encontró un panadero que vendía pan recién horneado.
—Este pan es perfecto acompañar la miel —pensó en voz alta.
El panadero, que lo había escuchado, le propuso un trato.
—Te daré pan fresco unas cuantas naranjas más —dijo.
Mateo entregó lo que quedaba en su bolsa y, satisfecho con su compra, tomó el camino su casa. Su abuela lo esperaba con una tetera hirviendo, lista disfrutar del dulce trueque de aquel día.