Jamestown: Dos miradas, una historia
Capítulo 1: El Comienzo del Viaje
Tomás White – 10 años
Todo comenzó en abril de 1607. Dejé Inglaterra con mi padre en un barco llamado el Godspeed. Íbamos en busca de una nueva vida en un lugar llamado Virginia. El viaje por mar fue largo y difícil. A veces, el viento no soplaba, y nos quedábamos quietos en medio del océano. La comida no era buena, y el agua sabía mal.
Isabel Harper – 11 años
Yo viajé con mi madre en el Susan Constant. Llevábamos mantas, herramientas y esperanza. El barco estaba lleno de gente: hombres fuertes, niños pequeños, y mujeres que querían empezar una vida nueva. Aunque tenía miedo, también estaba emocionada. Iba a vivir en un nuevo mundo.
Capítulo 2: La Llegada a Virginia
Tomás
Después de muchos días en el mar, al fin vimos tierra. Era hermosa, con árboles altos, aves en el cielo y un río brillante. Decidimos construir un fuerte cerca del río. Lo llamamos Jamestown, por el rey James I de Inglaterra. Mi papá y yo ayudamos a levantar casas con troncos de madera.
Isabel
Las mujeres ayudamos a recoger agua, cocinar y cuidar a los más pequeños. Dormíamos en tiendas de campaña, y las noches eran frías. Había mosquitos y el agua del río no era buena para beber. Empezamos a enfermar. Algunas personas murieron. Fue muy triste.
Capítulo 3: La Amistad
Tomás
Una mañana conocí a Isabel cuando buscaba leña. Ella me ayudó a cargar ramas. Nos hicimos amigos rápido. A veces jugábamos con piedritas o inventábamos canciones mientras trabajábamos.
—"¿Extrañas Inglaterra?" le pregunté.
—"Sí, pero aquí podemos empezar de nuevo", dijo con una sonrisa.
Isabel
Tomás me contaba historias sobre su escuela en Londres. Yo le enseñé a coser pequeños sacos para guardar semillas. Aunque no teníamos mucho tiempo para jugar, hablábamos sobre nuestros sueños. Él quería ser marinero. Yo quería tener un jardín lleno de flores y verduras.
Capítulo 4: Días Difíciles
Tomás
El invierno fue terrible. Hacía frío, no había suficiente comida, y mucha gente enfermó. Algunos colonos querían regresar a Inglaterra. Pero no había barcos para volver. Sobrevivíamos como podíamos. A veces comíamos raíces, cortezas de árboles y lo poco que podíamos encontrar.
Isabel
Mi madre cocinaba una sopa delgada con maíz y algunas hierbas. Yo ayudaba a cuidar a una mujer enferma. Aunque teníamos miedo, nunca dejamos de trabajar. John Smith, uno de nuestros líderes, decía:
—"Si no trabajas, no comes."
Eso nos hizo más fuertes.
Capítulo 5: Esperanza Nueva
Tomás
Con la llegada de la primavera, la vida empezó a mejorar. Los hombres aprendieron a sembrar tabaco, y eso trajo riqueza a la colonia. Nuevas familias llegaron, y construimos más casas. Isabel y yo plantamos semillas cerca del fuerte. Ver las plantas crecer nos dio esperanza.
Isabel
Una tarde, Tomás me trajo una flor silvestre.
—"Mira, ahora sí tenemos jardín", dijo.
Nos reímos. Jamestown ya no era solo un lugar duro. Se estaba convirtiendo en nuestro hogar.
Epílogo: Dos Voces, Una Historia
Tomás dice:
“Jamestown me enseñó a ser valiente. Aunque hubo miedo y hambre, también hubo amistad, trabajo duro y esperanza.”
Isabel dice:
“Aquí aprendí que un nuevo comienzo puede ser difícil, pero también hermoso. Jamestown es parte de quién soy.”