Durante los siglos XV y XVI, los exploradores europeos emprendieron grandes viajes para descubrir nuevas tierras y rutas comerciales. Para poder navegar por océanos desconocidos, necesitaban herramientas que les ayudaran a orientarse y a saber exactamente dónde estaban. Uno de los instrumentos más importantes fue el , que permitía a los marineros determinar su latitud observando la posición del sol y las estrellas en el cielo. Este avance tecnológico permitió viajes más largos y seguros, especialmente cuando estaban lejos de la costa.
Otro invento crucial fue la , una herramienta con una aguja magnética que siempre señalaba hacia el norte. Esto ayudaba a los navegantes a mantener su correcto, incluso en noches oscuras o durante días nublados cuando no podían ver el sol ni las estrellas. Gracias a este instrumento, los marineros podían viajar con mayor confianza y reducir el riesgo de perderse en el mar.
Con el tiempo, se desarrolló un instrumento más preciso llamado , que medía el ángulo entre el horizonte y un cuerpo celeste como el sol. Esto permitía calcular la posición del barco con una mayor . Además, las mejoras en la permitieron crear mapas más exactos de los continentes y océanos.
En cuanto a los barcos, la fue un tipo de embarcación ligera y rápida, ideal para explorar. Utilizaba velas triangulares llamadas , que permitían navegar incluso contra el viento. Finalmente, uno de los mayores desafíos era conservar y agua fresca durante meses en el mar, lo cual era esencial para la supervivencia de la tripulación.
brújula
comida
carabela
velas
precisión
sextante
cartografía
rumbo
astrolabio